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Montevideo, 15 de febrero de 2026 – A principios de 2026, el sector ganadero de Uruguay experimenta una dinámica vertiginosa, caracterizada por valores de mercado sin precedentes y una demanda intensa. Esta efervescencia se observa en toda la cadena, desde los frigoríficos que buscan ganado listo para faena, hasta los corrales que necesitan animales para engorde, y en las demás categorías. Un productor de Artigas describe esta bonanza como el «oro rojo», reflejando la excepcionalidad del momento.
**Precios de fábula**
Ningún inicio de año había mostrado un panorama de precios como el actual. Si bien no era totalmente inesperado, la aproximación del novillo a los US$6 por kilo de carcasa —con reportes de algunas transacciones de ganado de corral que alcanzan esta cifra— parece sacada de una fantasía. Lo más sorprendente es que esta situación se da en un periodo de severa escasez hídrica, cuando históricamente una sequía habría provocado una caída de los valores en el mercado.
En tiempos pasados, un precio superior a los US$4 por kilo de carcasa ya se consideraba favorable; por encima de US$4,50, muy bueno; y superar los US$5 era prácticamente inimaginable. Por ello, las operaciones actuales que alcanzan los US$5,70 por kilo para ganado de pastoreo, o las ofertas de US$6 por kilo para ganado de corral (que a veces el propio propietario declina), nos sitúan en un escenario completamente novedoso y sin precedentes. Este fenómeno ya estaba consolidado desde el comienzo del año, marcando un hito al iniciar un ejercicio con precios por encima de los cinco dólares, lo que ha generado un interés creciente. Durante la exposición Agro en Punta, la industria no manifestó quejas por los altos precios, sino más bien lamentó las oportunidades perdidas por la falta de hacienda disponible.
**El panorama global**
El actual contexto internacional es propicio: China, Estados Unidos y la Unión Europea mantienen una fuerte actividad compradora. Esto se ve impulsado por una cuota comercial ventajosa en el gigante asiático, una escasez estructural de ganado en las otras dos regiones, y una revalorización global de las proteínas animales como alimento saludable, todo ello coincidiendo con una oferta mundial limitada. No obstante, el sector industrial advierte que el precio del novillo (en promedio US$5,60) no puede superar el precio de exportación (US$5,40) de manera sostenida, ya que esto resulta inviable a largo plazo.
**Fluctuaciones en la industria frigorífica**
Esta semana ha sido testigo de contrastes en la industria. Frigorífico Casa Blanca, afectado por factores propios, anunció una significativa reducción de personal. Sin embargo, al mismo tiempo, el frigorífico Florida, con capitales nacionales, está próximo a iniciar operaciones. Todo está en constante movimiento, mientras que el precio de exportación ha mantenido una tendencia ascendente durante dos años, planteando una pregunta clave: ¿Cuál es el límite de esta escalada? Es una interrogante para la cual nadie tiene una respuesta definitiva. En Agro en Punta, los productores, si bien celebraban la coyuntura, expresaban su inquietud por el futuro de la industria nacional. «Si los frigoríficos uruguayos colapsan, tendremos un problema. En el mercado de la carne, o nos posicionamos en un nicho, o estamos fuera; tal vez sea necesario reconsiderar la exportación de ganado en pie», comentó en privado un influyente dirigente gremial, preocupado por la sostenibilidad de esta situación única.
La oferta ganadera es intrínsecamente inelástica. La subida de precios no puede acelerar los nueve meses de gestación ni impactar significativamente la velocidad de la cría. Si hoy escasean las vacas, el incremento de la oferta tardará un mínimo de dos años y medio en materializarse. Y la falta de vientres no es exclusiva de Uruguay, sino que se extiende a Estados Unidos, Brasil y muchas otras naciones. Considerando el estado actual del mercado, esta escasez es también una realidad local.
Esta semana, los precios superaron las cotizaciones máximas de 2022, disipando gradualmente los temores de los productores a una repetición del ciclo de aquel año, que experimentó un pico impresionante de suba seguido de una caída aún más pronunciada. Ahora, tal como se había anticipado debido al considerable déficit de carne vacuna a nivel global, los precios se mantienen altos de forma persistente y sin indicios de descenso, según datos que se detallarán más adelante. Incluso en el mercado de terneros, se registraron ventas muy por encima de los US$4 por kilo vivo, un escenario que hasta hace poco era impensable.
Esta consolidación del aumento de precios, que se ha desarrollado a lo largo del último año y alcanza su punto máximo actual, permite sortear dos circunstancias que normalmente generarían presiones a la baja en las cotizaciones: la falta de agua en diversas regiones del país y la «ventana de cuota», el periodo trimestral de mayor salida de ganado a corral. Nada de esto disminuye el fuerte interés de la industria por los novillos. Este panorama es un preámbulo ideal para la zafra de terneros, que comenzará a finales de mes y que, probablemente, se vea algo demorada. Para los criadores, cada kilo adicional de peso vale quizás cerca de cuatro dólares, y aunque la moneda estadounidense tenga un valor bajo, cada kilo de carne tiene un alto valor.
Los US$6 ofrecidos por novillos de corral y precios similares por vaquillonas están generando transformaciones en toda la cadena. Cada vez menos productores que manejan ganado a pasto lo llevan hasta la terminación; prefieren vender a un corral un animal de 400 kilos a un precio igual o superior al que obtendrían si pesara 500 kilos. Las vaquillonas que antes se destinaban al abasto, ahora con menos kilos y a un mejor precio, son requeridas por los corrales. Incluso los terneros, que están a punto de entrar en su periodo estacional de alta oferta, serán demandados más que nunca por los engordadores a corral.
No obstante, la exportación en pie, desde una perspectiva nacional, parece haber sido un negocio más bien cortoplacista. Lo que hace un año se consideró un buen precio (US$600 por un novillo) hoy representaría un valor de US$1.500 o más. ¿Logrará la exportación en pie mantener los volúmenes récord de compra del año pasado ante estos niveles de precios? Más allá de los récords alcanzados a principios de febrero y los que se seguirán viendo en las próximas semanas (en el precio de exportación y en el de la reposición tras las lluvias), lo más relevante es que esta tendencia no parece tener un fin a la vista. Solo dos factores podrían alterarla: la detección de carne con residuos de garrapaticidas o un descontrol en las tensiones geopolíticas. Por la relación entre oferta y demanda, esta situación inédita y casi insólita promete extenderse, como lo demuestra el reciente informe del stock ganadero de Estados Unidos.
**La escasez se acentúa en Estados Unidos**
La recuperación de la producción ganadera en Estados Unidos se retrasa. El inventario de ganado de ese país continuó disminuyendo en 2025, según los datos del 1° de enero. No solo desciende el stock total, sino también la población de vientres y de terneros, lo que sugiere que el déficit en el mercado estadounidense persistirá al menos hasta 2028. Aunque se observa un ligero incremento en el stock de vaquillonas de reposición, por el momento no altera el panorama de aguda escasez que prevalecerá a lo largo de este año y el próximo, como mínimo.
El total de ganado vacuno y terneros (incluyendo los de leche) reportado el 1° de enero de 2026 fue de 86,155 millones de cabezas. Esto representa una disminución del 0,37% respecto al año anterior y marca el séptimo año consecutivo de descenso. La producción de terneros de 2025 también se redujo por séptimo año consecutivo, estimándose en 32,896 millones de cabezas, un 1,56% menos que en 2024. Ambos indicadores se ubicaron dentro del rango de las estimaciones previas al informe, pero en el extremo inferior. La generación de terneros de 2025 fue 3,39 millones de cabezas (9,3%) inferior a la de 2018, el año pico del ciclo ganadero actual.
El número de vacas de carne fue la mayor sorpresa del informe, con un estimado al 1° de enero de 2026 de 27,607 millones de cabezas, un 1% inferior al del año anterior. La mayoría de las proyecciones previas esperaban que el número de vacas de carne se mantuviera estable o ligeramente superior a los niveles del año anterior, debido a una menor tasa de sacrificio de vacas de carne el año pasado. El 2026 comenzó con 4,03 millones de vacas de carne menos que en 2019 (el último pico), lo que representa una disminución del 12,7%.
El número de vaquillonas destinadas al reemplazo de vacas de carne fue de 4,714 millones de cabezas, mostrando un aumento del 0,89% respecto al año anterior. Esta cifra se encuentra en el límite inferior de las estimaciones previas al informe. Este es el primer incremento anual en vaquillonas de carne en una década, pero sigue siendo un total muy bajo y no es una señal inequívoca de expansión del rodeo. Podría indicar una estabilización, pero aún no un crecimiento significativo. La mayor parte del aumento en la retención de vaquillonas se produjo en Texas, donde se sumaron 50.000 vaquillonas para reemplazo, mientras que en Estados Unidos en general se agregaron 41.700. Si se observa una mayor retención de vaquillonas en 2026, será interesante analizar las diferencias regionales de este crecimiento.
El informe fue favorable para los mercados ganaderos. La posibilidad de una retención generalizada de vaquillonas en 2025 y un aumento del rodeo de vacas de carne no se materializó. Este año será nuevamente de inventarios de ganado limitados y un fuerte impulso a los precios por el lado de la oferta. La demanda de carne de res será crucial, como siempre, y ha sido muy robusta recientemente. Los indicadores fundamentales confirman que los precios del ganado se mantendrán elevados en 2026.
La situación no es distinta en la Unión Europea, el otro gran comprador, donde se vislumbra un cambio cualitativo con la reducción de aranceles para los cortes Hilton y la ampliación de la cuota. Sin embargo, con un endeudamiento preocupante, ¿podrán todas las empresas industriales sortear esta situación? ¿Muchas quedarán en el camino, reduciendo el nivel de competencia por la hacienda a mediano plazo? Momentos tan excepcionales como este generan estas y muchas otras interrogantes.
La pregunta sobre el «techo de los precios» es la que más asombro genera a corto plazo. A mediano plazo, Uruguay presenciará cambios drásticos en el sector económico más emblemático de su historia. Mientras el mundo se maravilla con el precio del oro, aquí la atención se centra en el valor de lo que un productor artiguense denomina «el oro rojo».
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