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Mayo marcó el inicio de una etapa transformadora para la ganadería uruguaya, impulsada por la entrada en vigor del acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea (UE). Este desarrollo promete redefinir el futuro del sector en Uruguay, un país donde la carne vacuna es una fuente vital de proteínas completas, hierro hemínico, vitamina B12, zinc y selenio para su población.
Curiosamente, el mismo día en que este tratado comenzó a operar, el 1 de mayo, la ciudad de Ámsterdam, un centro cultural europeo, implementó una prohibición de publicidad de carne y combustibles fósiles en sus espacios públicos. Esta medida, ya adoptada previamente por otras urbes neerlandesas como Haarlem y Utrecht desde 2022, refleja una creciente tendencia europea hacia la desincentivación del consumo cárnico, visible ahora en vallas que antes anunciaban comida rápida y hoy promueven museos.
Sin embargo, para Uruguay, esta misma fecha simboliza una oportunidad radicalmente opuesta. El tratado, al establecer cuotas de exportación progresivas que se incrementarán anualmente a partir de este mes, posiciona a la carne uruguaya para un salto significativo en su valor. Se estima que el precio de exportación podría superar los US$ 6.000 por tonelada este año, un hito histórico.
La Unión Europea presenta un escenario favorable para los exportadores: un elevado poder adquisitivo de sus consumidores y una producción cárnica interna en declive. Aunque el consumo per cápita se proyecta estable para 2026, la combinación de altos precios y la reducción del stock ganadero europeo anticipa un aumento en las importaciones y una baja en sus propias exportaciones de carne y ganado en pie.
En 2025, las importaciones de la UE ya experimentaron un crecimiento del 18%, alcanzando las 418 mil toneladas. Uruguay fue un actor clave en esta tendencia, aumentando sus envíos un notable 46,6% en comparación con 2024, hasta las 72.222 toneladas peso carcasa, la cifra más alta desde 2009. Las 22.964 toneladas adicionales aportadas por Uruguay representaron casi un tercio del incremento total de importaciones de carne en la UE.
La activación provisional del acuerdo Mercosur-UE abre la puerta a un crecimiento significativo tanto en el volumen como en el valor de los envíos de carne. Un beneficio inmediato se observa en la cuota Hilton, donde Uruguay ya no deberá abonar el arancel del 20% que estaba vigente. Según el Instituto Nacional de Carnes (INAC), esta exención, aplicada sobre la cuota actual de 5.600 toneladas, representa un ahorro fiscal de aproximadamente US$ 11 millones.
La producción de carne vacuna de la UE continúa su descenso. En el primer bimestre de 2026, la caída fue del 6,4% de acuerdo al monitor oficial de la Comisión Europea, superando su propia proyección anual del 2,6%. Esto implicaría una reducción de 170.000 toneladas respecto a 2025, hasta 6,21 millones de toneladas, consolidando una baja de casi dos millones de toneladas en 15 años (desde 8,11 millones en 2011). Ante este panorama, la Comisión Europea anticipa un incremento del 10% en las importaciones para este año, llegando a 460 mil toneladas, con datos de enero de 2026 que ya muestran un crecimiento del 24% (de 37.240 a 46.080 toneladas).
Analizando los 72.222 toneladas exportadas por Uruguay en 2025, los cortes de carne enfriada sin hueso demuestran un valor estratégico. Estos envíos aumentaron de 23.248 a 31.297 toneladas ese año, constituyendo el 43% del total. Su relevancia radica en su elevado precio promedio de US$ 13.656 por tonelada, generando US$ 423 millones de los US$ 589 millones totales comercializados, es decir, el 72% del valor. La tendencia alcista en los precios de estos cortes es constante: de US$ 11.585 en 2023, pasaron a US$ 13.656 en 2024 (+18%), y en el primer cuatrimestre de 2026, alcanzaron los US$ 15.301 con un volumen de 7.570 toneladas.
Los Países Bajos dominan el volumen de carne enfriada hacia la UE (53% desde 2023), gracias al puerto de Róterdam como hub logístico, aunque su participación ha descendido ligeramente a 50% en 2025 debido al crecimiento de Italia y Portugal, según Uruguay XXI. En términos de valor, Alemania ha sido tradicionalmente el mercado más rentable, con precios en aumento constante. Sin embargo, en el primer cuatrimestre de 2026, Italia sorprendió al superar a Alemania, saltando de US$ 13.700 a US$ 18.460 por tonelada.
Uruguay emerge como el proveedor ideal para la UE, ya que posee las características que el bloque valora y busca: deforestación cero, una alta proporción de producción en campo natural que asegura un bienestar animal superior desde el nacimiento, una matriz energética limpia, trazabilidad rigurosa, y leyes de protección del monte nativo y prevención de la erosión. Estas cualidades otorgan a Uruguay una ventaja competitiva decisiva frente a otros miembros del Mercosur.
La oportunidad de cuotas para Uruguay se inscribe en un contexto más amplio: la UE ha lanzado una consulta pública para desarrollar una nueva estrategia ganadera. Esta iniciativa, que recabará opiniones hasta mediados de 2026, busca abordar los desafíos estructurales del sector europeo, como la reducción de la cabaña vacuna y la escasa rentabilidad de los productores, incluso con subsidios. La estrategia, que reconoce la ganadería como pilar agrícola, integra preocupaciones ambientales y comerciales, aspirando a un sector resiliente, competitivo y sostenible en lo económico, social y ambiental, frente a la apertura comercial.
Este marco estratégico presenta un desafío clave para Uruguay y Mercosur: la UE se propone armonizar los requisitos de producción para los productos importados, incluyendo el bienestar animal, en línea con sus propias normativas y el derecho internacional. El diagnóstico europeo de vulnerabilidades del sector ganadero destaca: 1) Disminución de la producción, 2) Viabilidad económica comprometida por altos costos, 3) Bienestar de los ganaderos afectado por incertidumbre, 4) Huella ambiental, 5) Amenazas a la salud y bienestar animal, y crucialmente para Uruguay, 6) Competitividad comercial, donde los altos estándares de la UE no siempre se traducen en precios remunerativos. La UE busca así aplicar estándares equivalentes a los productos importados para nivelar el campo de juego.
En este contexto, la empresa española Vall Companys, con presencia en Uruguay, valora la iniciativa europea, pero advierte sobre la creciente presión regulatoria y la competencia. Insisten en que cualquier nueva exigencia debe ser gradual, proporcionada y con apoyo financiero, y recalcan la necesidad de reciprocidad en los estándares aplicados a las importaciones de terceros países.
Las transformaciones que la UE proyecta para su ganadería son un espejo para la competitividad futura de Uruguay. Incluyen innovación en cría, eficiencia alimentaria, sanidad y tecnologías digitales, buscando mayor productividad y menor impacto ambiental. También se enfoca en la creciente demanda de productos de alta calidad y sostenibles, la bioeconomía circular (gestión de nutrientes, valorización de estiércol e integración con cultivos) y la inversión en bienestar animal, trazabilidad y certificación. Estos elementos son cruciales para Uruguay en su ambición de consolidarse como el proveedor de carne vacuna gourmet a nivel mundial.
Si bien el mercado europeo se perfila como altamente exigente, la posición competitiva de Uruguay es considerablemente más sólida que la de sus vecinos regionales, gracias a la ausencia de deforestación, su trazabilidad exhaustiva y la prevalencia de pastizales nativos. Cumplir con los elevados estándares europeos no solo es una necesidad, sino una oportunidad para que el «rump and loin» uruguayo alcance un posicionamiento inigualable en la región, consolidando su estatus global.
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