** Conaprole brinda una solución clave tras el cierre de Coleme en Cerro Largo **

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La **Corporación Nacional de Productores de Leche (Conaprole)** ha resuelto una de las dificultades cruciales surgidas a raíz del cese de actividades de la **Cooperativa de Leche de Melo (Coleme)**. Desde hace varios días, Conaprole se encarga de la recolección de la producción lechera de los tambos de **Cerro Largo** que, tras la decisión de cierre de Coleme el pasado lunes 1° de junio, se encontraron sin un destino para su leche. Esta acción, que garantiza la continuidad de la cadena productiva, se llevó a cabo a solicitud del **Instituto Nacional de la Leche (Inale)**, según lo informado el 11 de junio de 2026.

**Alejandro Pérez Viazzi**, director de Conaprole, explicó a El Observador que la iniciativa fue adoptada en respuesta a un requerimiento del Inale. Subrayó que la decisión se fundamenta en el espíritu de solidaridad de la empresa, una de sus características distintivas, especialmente hacia los productores que enfrentan situaciones adversas.

Anteriormente, la planta de Coleme procesaba la leche proveniente de tambos situados en localidades como **Fraile Muerto**, **Colonia Wilson** y otras áreas cercanas a la capital departamental. La cooperativa, fundada en Melo el 28 de abril de 1932, llegó a contar con 70 productores remitentes antes de que sus socios aprobaran por unanimidad el cese de sus operaciones.

Doce establecimientos lecheros de **Cerro Largo** se vieron directamente favorecidos por esta medida. Cada jornada, Conaprole recolecta entre 6.000 y 7.000 litros de leche de estos 12 tambos distribuidos en diversas áreas del departamento, para luego transportarla a complejos industriales situados a cientos de kilómetros. Pérez Viazzi destacó que no es la primera vez que Conaprole asume un rol de rescate, mencionando antecedentes similares en los que otras industrias lácteas, como **Schreiber Foods** o **Calcar**, cesaron total o parcialmente la recepción y procesamiento de leche.

Para los productores asistidos, la iniciativa de Conaprole representa no solo la garantía de un canal para su producción diaria, sino también la seguridad de recibir sus pagos de manera oportuna, una situación que distaba de ser habitual con Coleme, entidad que acumulaba una deuda con estos mismos tamberos estimada en más de $20 millones.

El objetivo principal de esta intervención es potenciar el desarrollo de estos productores. Durante la inauguración del nuevo edificio corporativo de Conaprole y la celebración de sus 90 años, el presidente del directorio, **Gabriel Fernández Secco**, anunció el martes que la problemática de los productores de Cerro Largo, quienes de repente se vieron sin un destino para su leche y con los tanques colmados, fue resuelta con prontitud. «Esperamos poder asistirlos y que progresen», afirmó Fernández Secco. Complementando esta visión, Pérez Viazzi resaltó la expectativa de que estos tamberos, aprovechando los múltiples beneficios del sistema cooperativo de Conaprole, no solo mantengan su arraigo en el entorno rural, sino que también logren optimizar el rendimiento de sus explotaciones lecheras.

La medida abarca a productores con volúmenes diarios relativamente modestos, oscilando entre 100 y 300 litros. Un aspecto relevante es que, históricamente, Conaprole no comercializaba leche fresca en Melo, respetando el dominio de Coleme en ese segmento. Con esta nueva situación, se abre la vía para que Conaprole ingrese a dicho mercado local, asegurando el abastecimiento de la población, en complemento con la oferta ya existente de otros productos lácteos de la cooperativa en los comercios de la capital departamental de Cerro Largo y sus zonas aledañas.

No obstante la resolución de este grave inconveniente, persisten múltiples desafíos. Entre ellos, el futuro de la planta industrial de Coleme, ahora inactiva, es una incógnita. Con un concurso de acreedores inminente, el **Banco de la República** se erige como el principal acreedor. La empresa, con una trayectoria de 94 años en Melo y compuesta por 12 socios, mantiene obligaciones económicas significativas con productores y diversos proveedores. Por ahora, los 30 empleados del complejo accederán al seguro de desempleo, previéndose un posible despido, según confirmaron fuentes a El Observador. Respecto a potenciales inversiones para reactivar la planta en el sector lechero, solo circulan «rumores», sin propuestas concretas. Se han mencionado supuestos interesados de Argentina, Brasil y Uruguay, aunque las «expectativas de éxito a corto plazo son bajas», indicó una fuente cercana a los socios de Coleme.

Fuente: Enlace Original

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