La ganadería uruguaya ha marcado un inicio de año sin precedentes, superando todos los registros de precios alcanzados en 2022. Las cotizaciones del ganado han experimentado un ascenso vertiginoso semana tras semana, generando interrogantes sobre su posible techo. Esta dinámica se da en un contexto donde la industria frigorífica, a pesar de operar con márgenes ajustados, mantiene una puja activa por la escasa oferta de hacienda gorda.
Al cierre de febrero de 2026, los valores alcanzaron nuevos máximos históricos. El novillo de exportación promedió los US$ 5,59 por kilo carcasa, según los datos de la Asociación de Consignatarios de Ganado (ACG). Además, por primera vez en la historia, se registraron ventas de terneros que superaron la barrera de los US$ 5 por kilo.
En el segmento del ganado gordo, la limitada disponibilidad de animales se comercializa con gran agilidad. Los novillos se ubican en un rango de entre US$ 5,65 y US$ 5,70 por kilo, con partidas destacadas que alcanzan hasta los US$ 5,75. Las vacas cotizan entre US$ 5,50 y US$ 5,55 por kilo, con operaciones puntuales para reses pesadas en US$ 5,60. Las vaquillonas rondan los US$ 5,50 por kilo, impulsadas por la fuerte actividad de los corrales de engorde. Los plazos de entrada a planta son sumamente cortos, de una semana o incluso menos.
Diego Arrospide, director de Escritorio Arrospide Negocios Rurales, comentó que los negocios se mantienen «muy firmes», siguiendo la tendencia de las últimas semanas, aunque la suba ha sido «quizás un escalón más corto» recientemente. Arrospide percibe que la industria busca una «estabilidad» y mayor «rigidez en los valores». El operador subrayó el momento excepcional para la ganadería nacional, destacando que el precio es el principal aliciente para el productor. Añadió que, para los animales de menor peso, la rentabilidad es mayor si se destinan a corrales de engorde que a faena directa, impulsada por las firmes señales de demanda internacional. «El principal factor hoy es la certeza de una demanda externa muy sólida», afirmó.
El precio de exportación de la carne vacuna corrobora esta situación. El promedio de la semana anterior se situó en US$ 5.156 por tonelada, mientras que en los últimos 30 días ascendió a US$ 5.390, consolidándose por encima de los US$ 5.000.
En cuanto a la faena, la semana pasada se registraron 40.927 cabezas de vacunos, lo que representa un descenso del 15% respecto a la anterior, pero sigue siendo un volumen considerable dado los feriados de Carnaval. Se anticipa una reducción de la actividad en los próximos días con la salida de cuadrillas kosher y la regulación por parte de grupos frigoríficos brasileños, lo que podría llevar a una «estabilidad en los valores» industriales, según Arrospide.
Quienes poseen ganado gordo terminado no especulan con los precios. A menos que surja una «inestabilidad geopolítica» drástica, se proyecta un «año sumamente bueno para la ganadería», siendo el desafío principal cómo capitalizar este escenario favorable.
El mercado de reposición también experimenta un auge. Por primera vez, terneros livianos superaron los US$ 5 por kilo en el remate de Pantalla Uruguay, que promedió US$ 4,07 por kilo (cuando históricamente no había cruzado los US$ 4). En el remate de Lote 21, los terneros mostraron un incremento del 7,5%, alcanzando un promedio de US$ 3,95 por kilo. La grilla semanal de la ACG registró un salto de 21 centavos en el promedio de esta categoría, pasando de US$ 3,67 a US$ 3,88 por kilo.
Arrospide señaló que el factor climático juega su papel, con posibles incidencias en la oferta y retrasos en la preparación de pasturas invernales como las avenas. No obstante, el escenario sigue siendo positivo. «Aquí en el sur, el forraje aún no es un problema. El inconveniente principal son las aguadas», aclaró. «El país se beneficia de un buen panorama ganadero. El productor es consciente y, tras haber aprovechado parte del año pasado, este es el momento para consolidar ganancias. Esperamos que se pueda cumplir», concluyó el operador.
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