Un año en el MGAP: Matías Carámbula evalúa la gestión, desafíos presupuestarios y la sinergia con Alfredo Fratti

A un año de haber iniciado la transición en el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), el subsecretario Matías Carámbula brindó una entrevista a El Observador para hacer un balance de la gestión, destacando los logros y los puntos pendientes en materia presupuestal. El 1° de marzo de 2025 marcó el inicio formal de la nueva administración, pero la coordinación con el ministerio comenzó en enero del año previo.

Carámbula reflexionó sobre este primer año, señalando que el presupuesto fue un pilar fundamental en un contexto de restricciones económicas. A pesar de ello, se lograron contemplar diversas iniciativas ministeriales, como la Estrategia Nacional para el Control de la Garrapata, la Estrategia Nacional de Riego y el Programa Procría. Este último programa es clave para Uruguay, buscando mejorar los indicadores reproductivos y productivos del ganado para satisfacer la creciente demanda de exportación de carne, que enfrenta limitaciones en su base productiva.

Otro eje programático relevante fue la política de tierras y el Instituto Nacional de Colonización. El subsecretario resaltó el compromiso del Estado con el acceso a la tierra para la producción familiar, especialmente ganadera y lechera, como forma de contrarrestar la disminución de productores pequeños y facilitar la expansión de escala, ya sea individual o colectiva, como en el caso del predio «María Dolores» para el beneficio de cientos de productores.

Si bien se muestra satisfecho con el presupuesto general, Carámbula reconoce la necesidad de fortalecer partidas para 2026, enfocándose en la producción familiar, granja, pesca y lechería. Además, el ministerio ha intensificado su rol en cooperación y comercio internacional, coordinando con Cancillería en el marco del multilateralismo, lo que se ha traducido en avances como los acuerdos del Mercosur-Unión Europea y la apertura a mercados asiáticos y árabes.

Entre los hitos más significativos, Carámbula destacó el Programa Procría, que ya está en funcionamiento desde mediados del año pasado, apoyado por fondos extrapresupuestales y convenios internacionales. La Estrategia Nacional de Riego también avanza, con la Dirección de la Granja y la Dirección de Desarrollo Rural trabajando en programas de acceso al agua para la ganadería familiar y la hortifruticultura, cuyas convocatorias se lanzarán en 2026. La política de tierras, por su parte, demostró acciones concretas durante 2025.

El perfil actual del MGAP se define por su combinación de un marco programático claro, en línea con la visión del Frente Amplio, y la concreción de acciones rápidas, un sello impulsado por el ministro Alfredo Fratti. Carámbula subraya que es un ministerio abierto al diálogo con las gremiales y actores del sector, buscando ser «muy cercano a la realidad y con mucha sensibilidad» hacia las necesidades de la gente.

Respecto a su experiencia con el Dr. Fratti, Carámbula la describe como un periodo de «formación personal» y aprendizaje. Destaca la complementariedad entre ambos, dada sus diferentes trayectorias, formaciones profesionales (agrónomo y veterinario) y estilos personales –Fratti aportando la emoción y Carámbula el orden y la planificación. Esta sinergia ha permitido abordar la diversidad de temas del agro uruguayo.

Uruguay, junto a Mongolia, liderará en 2026 el Año Internacional de los Pastizales y Pastores, una iniciativa de la FAO que Carámbula considera de gran trascendencia. Este reconocimiento valida la política de larga data de Uruguay sobre la ganadería basada en campo natural como identidad productiva. Es una oportunidad para posicionar la carne uruguaya en el mundo, resaltando su calidad derivada de un proceso ecológico, extensivo, con trazabilidad y planes de uso de suelo, y el rol de sus productores.

Finalmente, Carámbula enfatiza la importancia de 2026 para diversificar la perspectiva del sector. Si bien la ganadería es central, es crucial «valorizar y dignificar» otras producciones como la granja, avicultura, lechería y pesca. Estos rubros, aunque quizás no tan exportadores, son fundamentales para el consumo interno, el desarrollo local y generan un significativo volumen de empleo, con cerca de 63.000 trabajadores vinculados solo al sector granjero.

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