Ex-presidente del INAC, Conrado Ferber, exige «sanciones contundentes» ante residuos de garrapaticidas en carnes

Conrado Ferber, quien fue presidente del Instituto Nacional de Carnes (INAC) durante la administración del presidente Luis Lacalle Pou, ha expresado su profunda preocupación sobre un tema crucial que afecta a la agroindustria cárnica uruguaya: la recurrente detección de residuos de garrapaticidas, específicamente fluazurón, en cargamentos de carne exportados a China. Este inconveniente, que se ha registrado en varias ocasiones, no solo plantea un posible riesgo para la salud del consumidor final, sino que también impacta negativamente en el estatus sanitario del país y pone en riesgo un mercado de vital importancia para las exportaciones uruguayas.

La relevancia de este mercado es indiscutible. Datos del INAC indican que China ha representado una porción sustancial de los ingresos por exportaciones de carne de Uruguay, tanto en el ejercicio anual previo como en el inicio del año en curso.

En una columna de opinión, Ferber enfatizó la necesidad imperativa de optimizar la comunicación con los productores. Argumenta que es esencial explicarles el impacto negativo que generan al enviar animales a faena sin respetar los tiempos de retiro establecidos para los medicamentos o al emplear productos no autorizados. Asimismo, sugiere informarles sobre la viabilidad de remitir ganado con garrapatas vivas al frigorífico, lo que evitaría la aplicación de tratamientos en fechas cercanas al embarque. «Cuando el productor comprende, su respuesta es positiva», afirmó Ferber, basándose en la experiencia de campañas sanitarias anteriores como la de la aftosa. Subrayó que el INAC debe destinar los fondos necesarios para una campaña informativa robusta y contundente, ya que esta situación es el factor que más compromete las exportaciones de carne.

Respecto a los infractores reincidentes, el ex-presidente del INAC fue tajante: «Las sanciones deben ser contundentes», siempre garantizando el debido proceso. Reconoció que la vasta mayoría de los productores actúa de manera responsable y diligente, pero señaló la existencia de un «pequeño porcentaje de irresponsables» que no acatan las normativas y, por lo tanto, deben ser identificados y sancionados.

Ferber también destacó la situación de las plantas frigoríficas, que, a su juicio, son las principales víctimas de esta problemática. Ejemplificó con el Frigorífico San Jacinto, que sufrió una suspensión, y argumentó que las empresas no tienen forma de conocer el historial sanitario detallado de cada animal o de la tropa completa que reciben. Esta circunstancia les acarrea un considerable perjuicio económico al perder acceso a mercados de alto valor como China, además de un grave daño a su imagen, a pesar de no ser responsables directos de la aplicación indebida de los productos.

Adicionalmente, hizo referencia a los controles realizados por el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), indicando que, si bien se analizan muestras de una porción de la faena (superior a la de otros competidores), es inviable examinar individualmente a los aproximadamente 50 mil animales faenados semanalmente. Aunque los casos positivos son escasos, su frecuencia ha ido en aumento en los últimos años. Ferber mencionó la investigación científica para desarrollar métodos de detección en el campo, anticipando que su implementación, al concretarse, sumará un costo adicional para todos debido a la negligencia de unos pocos. Con un tono crítico, aseveró que «lamentablemente, nos estamos dando un tiro en el pie».

Como otra medida propositiva, sugirió reevaluar y potenciar el rol del veterinario que certifica el embarque. Aunque la función original de este control, implementado durante la crisis de la aftosa a principios de siglo para reanudar las exportaciones a Europa, ha perdido su sentido inicial, Ferber propone que, mientras siga vigente, estos profesionales asesoren a los productores sobre los perjuicios potenciales, las multas que pueden recibir y la importancia de mantener registros detallados de las aplicaciones, con el fin de evitar que animales sin el tiempo de retiro reglamentario lleguen a faena por error.

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