Más de una treintena de centros de enseñanza secundaria a nivel nacional han sido objeto de advertencias de posibles tiroteos, manifestadas a través de mensajes hallados en baños estudiantiles. Ante esta situación, las autoridades educativas presentaron denuncias policiales en todas las instancias. Manuel Oroño, director de Secundaria, confirmó a Subrayado el número de instituciones afectadas. Pablo Caggiani, presidente del Consejo Directivo Central (Codicen) de la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP), declaró a la prensa que, si bien se considera «una broma de mal gusto», la situación requiere una intervención seria y coordinada.
Caggiani subrayó la coordinación con el Ministerio del Interior, enfatizando la imposibilidad de restar importancia a estos eventos. Explicó que cada centro educativo que recibe este tipo de alertas debe presentar una denuncia policial, lo que activa el refuerzo de la presencia de las fuerzas de seguridad. Las instituciones afectadas se mantendrán operativas y con actividades lectivas normales, procediéndose al registro de asistencia. Sin embargo, aclaró que la ausencia de cualquier estudiante que decida no concurrir por razones de inseguridad o temor no será contabilizada para fines administrativos.
El presidente del Codicen vinculó la aparición de estas amenazas a una tendencia viral originada en Argentina, que se ha propagado por redes sociales. Detalló que, más allá de los procedimientos de seguridad implementados, es crucial abordar con los jóvenes el profundo impacto que estas situaciones tienen en los entornos educativos y en las familias. Esto incluye desde la generación de temor y nerviosismo hasta la posibilidad de que los estudiantes opten por ausentarse de las clases. Caggiani puntualizó: «A todos los que tenemos gurises en edad escolar nos afecta bastante eso».
En lo referente a la actuación policial tras las denuncias, Caggiani detalló que la Policía Comunitaria se involucrará en estos episodios, considerados «bromas de mal gusto». Sin embargo, subrayó la importancia de la participación conjunta de docentes y equipos de los centros educativos, dado que tales acciones provocan miedo, recordando que tragedias similares han ocurrido en distintas partes del mundo y no deben ser tomadas a la ligera. Al inquirírsele sobre la seriedad y probabilidad de las amenazas, el jerarca afirmó que la directriz del Ministerio del Interior es clara: «cualquier amenaza se tiene que tomar como si fuera cierta». Insistió en que la prioridad es la adopción de medidas de protección, seguida de un trabajo pedagógico con los alumnos sobre lo que, afortunadamente, se mantiene como una provocación.
Para concluir, Caggiani reafirmó que la información disponible hasta el momento sugiere que se trata de un «reto viral» y no de una amenaza real de ejecución. No obstante, reiteró que la situación no debe ser minimizada, insistiendo en la necesidad de realizar las denuncias correspondientes, garantizar la intervención policial y continuar con el trabajo de concientización y apoyo a los estudiantes.
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