Cerro Largo atraviesa una situación crítica, calificada de caótica por Bernardo Ferreira, presidente de la Sociedad Agropecuaria de Cerro Largo (SACL). La región, una de las más afectadas por las recientes precipitaciones en Uruguay, ha registrado un volumen extraordinario de lluvia, superando los 300 mm en los últimos diez días, un fenómeno descrito como «un disparate tanta agua y tan junta» por Ferreira.
**Daños Generalizados para la Población y la Producción**
Las consecuencias son severas: la infraestructura vial y rural ha sufrido daños extensos, con rutas intransitables, puentes seriamente afectados o destruidos, y alambrados derribados. Esto ha generado serios impedimentos para el transporte de insumos esenciales hacia los establecimientos y para la salida de la producción. Además, se observa un impacto negativo en la alimentación del ganado y en los cultivos, con suelos castigados por el exceso hídrico.
Miles de hectáreas de campos se encuentran anegadas, con una superficie aún difícil de cuantificar. Ríos como el Yaguarón en Río Branco y arroyos como el Conventos en Melo han superado sus cauces, exacerbando la emergencia, especialmente por el constante flujo de agua proveniente de Brasil. Esta situación ha provocado la evacuación de cientos de personas, destacando la preocupación primordial por la población, tanto en zonas urbanas como rurales, según enfatizó Ferreira, quien instó a la ciudadanía a extremar precauciones para evitar accidentes.
El impacto se siente en la totalidad de los sistemas productivos del departamento: ganadería (vacuna y ovina), lechería, agricultura, forestación y granja, aunque con variaciones de magnitud según la ubicación y el rubro. A las problemáticas preexistentes, como la depredación o los perros sueltos, se suma esta crisis hídrica en un momento crítico, coincidiendo con la temporada de pariciones ovinas, lo que agrava aún más el panorama.
**Gestión de la Intendencia y Estado de la Caminería**
Las interrupciones en la circulación persisten y se teme que continúen, dificultando la entrega de elementos cruciales como semillas, fertilizantes y raciones, así como la salida de productos agrícolas para su comercialización. A pesar de las presiones económicas, el presidente de la SACL valoró positivamente la determinación de la Intendencia de Cerro Largo de prohibir el tránsito en los caminos rurales al registrarse más de 15 mm de lluvia. «Sabemos que es un problema para los productores, pero es una buena medida para cuidar la caminería», expresó, reconociendo que «las obligaciones financieras no esperan».
Ferreira hizo hincapié en que la red vial del departamento arrastra problemas desde hace años, y lamentó que los periodos de sequía no fueran aprovechados para realizar mejoras estructurales. La administración departamental, bajo la dirección de Christian Morel, comparte la preocupación por la lamentable condición de la caminería, que se vuelve intransitable con cada lluvia, impactando no solo a los productores sino también a los residentes de zonas urbanas y rurales que necesitan desplazarse por motivos de salud o educación.
**Esperanza en la Comisión de Caminería Rural**
En un avance positivo, Ferreira informó sobre un reciente encuentro con el Intendente, con el fin de revitalizar la Comisión de Caminería Rural. El objetivo es fomentar una colaboración entre el sector productivo (que incluye a varias gremiales y empresas forestales), transportistas y la intendencia. Esta iniciativa busca obtener claridad sobre las inversiones en caminería, la correcta asignación de recursos a las alcaldías y la priorización de las futuras reparaciones en los 6.300 kilómetros de caminos rurales del departamento. «Si ahora permiten que los camiones pasen… sería un desastre», advirtió, subrayando la necesidad de esperar al menos diez días para que los caminos se sequen.
Finalmente, con la llegada de la primavera y la amenaza de una acentuación del fenómeno de El Niño, existe una profunda inquietud, especialmente en el sector arrocero. La imposibilidad de iniciar las labores de siembra de manera oportuna y adecuada podría tener repercusiones devastadoras, no solo para los agricultores, sino para las numerosas comunidades que dependen del arroz como motor económico y social.
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