Conrado Ferber, quien presidió el Instituto Nacional de Carnes (INAC) durante la administración anterior, ha puesto en tela de juicio el estatus del pollo en Uruguay como una proteína económica. Según Ferber, el precio de una suprema de pollo en el país se equipara al de un corte de carne vacuna, una situación que difiere significativamente de la realidad global, donde el pollo es generalmente más accesible.
Esta particularidad, explicó Ferber en una columna de opinión publicada en atomorural.com, no se debe a la eficiencia productiva ni a la capacidad de conversión del animal, sino a un «entramado político y empresarial» que ha protegido al sector avícola desde el fracaso de las exportaciones a Venezuela. Entre los puntos que señaló, destaca la incidencia de un «lobby poderoso» y la existencia de un «mercado cautivo, caro y de calidad discutida». Esta situación ha provocado, además, que el elevado costo del producto nacional impulse el contrabando de pollo desde Brasil, un fenómeno que considera «imparable».
Ferber concluyó su análisis planteando una pregunta fundamental: «¿el país seguirá sosteniendo un sistema que condena al consumidor a pagar caro por un pollo de dudosa calidad, o si se animará a abrir el juego, con reglas claras y estándares internacionales, para transformar de verdad la industria y posicionar a Uruguay como un actor relevante en el mercado global, consolidando así un rubro, del que depende mucha gente, pero que, mientras siga protegido, es muy difícil que se desarrolle?».
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