Tras un año de registros históricos, la devastación de los bosques tropicales primarios experimentó una desaceleración durante 2025. Este descenso, atribuible en parte a los esfuerzos de Brasil, no logra disipar la inquietud generalizada, ya que las tasas de pérdida permanecen en niveles alarmantes, según reveló un informe de Global Forest Watch, un observatorio del World Resources Institute (WRI) y la Universidad de Maryland, con datos difundidos por la agencia AFP.
El año pasado, las zonas tropicales registraron una pérdida de 4.3 millones de hectáreas de bosque primario, una extensión comparable al tamaño de Dinamarca. Esta cifra representa una reducción del 36% en comparación con 2024, un año que marcó un récord histórico con la eliminación de 6.7 millones de hectáreas de estos ecosistemas vitales, esenciales para la biodiversidad del planeta, el ciclo del agua y el almacenamiento de carbono.
Elizabeth Goldman, codirectora de Global Forest Watch, calificó la disminución como «alentadora», señalando que valida la eficacia de ciertas políticas gubernamentales, aunque advirtió que podría ser una mejora transitoria. Matt Hansen, profesor de la Universidad de Maryland, enfatizó la necesidad de que «los periodos positivos se mantengan indefinidamente si aspiramos a conservar la selva tropical».
A pesar de estos recientes progresos, el estudio recalca que cada minuto se pierde una extensión de bosque primario equivalente a once campos de fútbol a nivel global. Además, la destrucción de bosques tropicales persiste siendo un 46% superior a la registrada una década atrás. Ante este panorama, la meta global de erradicar la deforestación para 2030 se presenta como un desafío considerable, dado que los niveles actuales superan en un 70% lo proyectado para alcanzar dicho objetivo.
**Progreso Limitado y la Contribución Brasileña**
Gran parte de esta mejora observada en 2025 se atribuye a Brasil, hogar de la selva tropical más extensa del mundo. Gracias a la implementación de políticas proactivas, como un robusto plan antideforestación y el fortalecimiento de las sanciones por infracciones ambientales, el país logró reducir su deforestación primaria no incendiaria en un 41% respecto a 2024, marcando así su nivel más bajo históricamente.
Países como Colombia también mostraron avances, con una reducción del 17%, mientras que Malasia e Indonesia consiguieron mantener sus tasas de destrucción en niveles significativamente inferiores a los de años anteriores. Sin embargo, estos logros son frágiles y están bajo la constante amenaza de presiones como la expansión agrícola (soja y ganadería) en Brasil o la minería de níquel en Indonesia, que arrasa con miles de hectáreas. Asimismo, la pérdida de bosques primarios continúa siendo alarmantemente alta en otras áreas globales, incluyendo Bolivia, la República Democrática del Congo (RDC), Camerún y Madagascar.
**La Amenaza Cresciente de los Incendios**
Considerando la totalidad de la masa forestal, la cubierta arbórea global experimentó una disminución del 14% en 2025. Aunque la expansión agrícola permanece como el factor principal de esta destrucción, los incendios desempeñaron un rol crucial, siendo responsables del 42% de las pérdidas globales, particularmente en las zonas boreales. Goldman subrayó que «en los últimos tres años, los fuegos han aniquilado más del doble de la superficie forestal que hace dos décadas».
Si bien los incendios pueden surgir de causas naturales, la mayoría son provocados por actividades humanas. Las afectaciones por incendios fueron severas en Canadá, donde se calcinaron 5.3 millones de hectáreas. En Francia, la devastación forestal por las llamas multiplicó por siete las cifras de 2024. Y en España y Portugal, un 60% de la pérdida de árboles se atribuye a conflagraciones.
Esta amenaza de incendios se agudizará en los años venideros, impulsada por el cambio climático, que propicia entornos más cálidos y áridos. Global Forest Watch advierte que 2026 se perfila como «determinante», ya que el posible retorno del fenómeno El Niño, conocido por elevar las temperaturas globales, podría exacerbar significativamente los riesgos de conflagraciones. Además, los próximos procesos electorales en diversas naciones y las tensiones geopolíticas a escala internacional también podrían incidir en la trayectoria de los bosques.
Fuente: Enlace Original

Dejar una contestacion