El morrón, un vegetal que habitualmente ve dispararse su precio durante los meses de invierno, mantiene una posición relevante entre las frutas y verduras comercializadas en la Unidad Agroalimentaria Metropolitana (UAM).
Tras alcanzar picos superiores a los $400 por kilogramo en diversos puntos de venta de Montevideo, el precio del morrón ha iniciado una fase de descenso. Este ajuste ha sido verificado mediante un seguimiento de precios en ferias, grandes superficies, el Mercado Agrícola Montevideo (MAM) y el Mercado Polivalente de la UAM.
Diego Romero, responsable de Información Comercial de la UAM, explicó que el encarecimiento de esta hortaliza en la temporada invernal «es una tendencia previsible», ligada directamente a la interacción entre la oferta y la demanda, factores clave en la fluctuación de cualquier producto.
Durante el invierno, las condiciones climáticas adversas como las bajas temperaturas y la menor cantidad de luz solar ralentizan significativamente el crecimiento y la producción en las huertas. Además, se observa un patrón de consumo: ante un aumento considerable del precio, la demanda disminuye, dado que el morrón es percibido como un «producto suntuoso», valorado por su aporte, pero no considerado esencial en la dieta diaria.
Según informes del Observatorio Granjero del pasado jueves 16, el morrón se comercializa al por mayor con precios que oscilan entre $70 y $270 por kilogramo, dependiendo de su calibre, calidad y variedad.
En el sector minorista, la reciente verificación de precios mostró que el morrón rojo se encontraba entre $299 y $399 por kilo. El morrón amarillo, por su parte, podía superar estos valores, mientras que el verde era notablemente más económico, llegando incluso a venderse a unos $150 el kilogramo en algunos establecimientos.
El precio más elevado para esta hortaliza en los últimos lustros se observó al comienzo del invierno de 2016. En aquel entonces, el morrón rojo alcanzó los $425 por kilo en el mercado mayorista, y en la venta al público, llegó a superar los $600.
Un aspecto clave a considerar es el tiempo de maduración del fruto: en esta época del año, desde el cuajado hasta la cosecha, transcurren aproximadamente dos meses, especialmente para el morrón rojo, que es la variedad que más tiempo requiere. Esto significa que las dinámicas actuales de la oferta son un reflejo directo de las condiciones y decisiones de producción de mediados de mayo.
Es relevante destacar que la totalidad del morrón que se comercializa en Uruguay es de origen nacional, sin recurrir a importaciones. La mayoría, un 62%, proviene del litoral norte (principalmente Salto y Artigas), un 28% del sur (Canelones), y el restante 10% de otras regiones distribuidas entre el sur y el norte del país.
Los datos oficiales más recientes indican una superficie de 163 hectáreas dedicadas al cultivo de morrón bajo diversas modalidades de protección, incluyendo invernáculos, y 59 hectáreas a campo abierto. Sin embargo, durante el invierno, toda la producción de morrón proviene exclusivamente de sistemas protegidos. El sector granjero ha realizado inversiones significativas en infraestructura, mejoras genéticas, sistemas de riego y técnicas de manejo para mitigar los efectos de las heladas, lo que ha contribuido a estabilizar las fluctuaciones de precios.
Aunque el morrón representa el 3.1% del volumen total de frutas y hortalizas que se mueven a través de la UAM, su impacto económico es más significativo, constituyendo el 5.1% del valor total.
Retomando la discusión sobre precios generales, el Observatorio Granjero informó, también el jueves 16, sobre diversas tendencias en la UAM. Se observaron descensos en los precios de morrones, tomates (Redondo y Perita), zapallito, brócoli, berenjena, boniato zanahoria, rabanito, apios, espinaca, naranja, mandarina Afourer, frutilla y zucchini. En contraste, el perejil, el calabacín de gran calibre y calidad superior, y la mandarina Avana experimentaron aumentos.
En cuanto a las variedades, el morrón rojo es el preferido en el mercado local, representando un considerable 62% del total que ingresó a la UAM en 2025. Aunque muchos agricultores cultivan tanto la variedad roja como la verde, son menos quienes optan por el morrón amarillo, y existen también variedades menos comunes como las violetas.
Cada tipo de morrón tiene sus particularidades: el verde se recolecta antes, posee mayor durabilidad post-cosecha, es más económico y presenta un sabor más amargo. El rojo, al estar completamente maduro, ofrece un gusto más dulce, es visualmente más llamativo, pero su costo es mayor y su vida útil más corta, aunque con un perfil nutricional superior. El amarillo se considera un punto intermedio entre ambos. Popularmente, se distinguen los morrones de cuatro puntas como «hembras», ideales para ensaladas, conservas o carnes asadas, y los de tres puntas como «machos», más adecuados para la preparación de salsas o guisos.
Para concluir, una recomendación frecuente de los participantes del sector granjero es aprovechar los periodos de precios bajos para adquirir morrones, prepararlos (lavar y cortar en rodajas) y congelarlos. Esta práctica permite asegurar su disponibilidad para las comidas incluso cuando su costo se eleva bruscamente, como ha ocurrido recientemente.
Como contrapunto, en otras ocasiones, el morrón puede alcanzar precios tan bajos que resultan perjudiciales para los productores. Dentro de los 89 productos hortofrutícolas que transitaron por la UAM en 2025, el morrón se posiciona en el décimo lugar en volumen, superando a 79 rubros, lo que subraya su importancia en el circuito comercial.
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