Rafael Ferber, presidente de la ARU, anticipa una fuerte caída del precio del petróleo al finalizar el conflicto y solicita ajustes mensuales del gasoil.

Rafael Ferber, presidente de la Asociación Rural del Uruguay (ARU), ha instado al gobierno a mantener un esquema de ajuste mensual para el precio del gasoil a nivel local, previendo una «gran» disminución del valor del petróleo una vez que concluya el conflicto en Medio Oriente. Subrayó la certeza de esta futura baja y la importancia de no retornar al sistema de ajustes bimensuales.

Esta solicitud se enmarca en un contexto donde el gobierno modificó el régimen de revisión de precios de combustibles a un formato mensual, en respuesta a la escalada internacional del petróleo —que superó los 100 dólares el barril desde los 70— provocada por el inicio de la guerra contra Irán y el consiguiente bloqueo del estrecho de Ormuz. Anteriormente, los ajustes se realizaban cada dos meses.

En declaraciones al programa Arriba Gente de Canal 10 este lunes, Ferber enfatizó la necesidad de «mantener la mensualidad» en los ajustes post-conflicto. Recordó que el año anterior el sector había «perdido» oportunidades de beneficiarse de las caídas de precios debido al sistema bimensual, ya que las bajas no se trasladaban completamente o eran seguidas por nuevas subas antes de un nuevo ajuste. El líder rural predice que la reducción del precio del crudo será «vertiginosa» y «grande» una vez que la situación geopolítica se estabilice, argumentando que su actual encarecimiento se debe fundamentalmente a la guerra. Por ello, insiste en que el ajuste no debe volver a ser bimensual.

A pesar de su pronóstico de una futura baja, Ferber anticipa un nuevo incremento en el precio del gasoil para mayo, atribuido a la persistencia del elevado costo del petróleo por el conflicto. Criticó la disparidad en la percepción de los costos: mientras que las posibles pérdidas de Ancap generan alarma, cuando el aumento es absorbido por la producción y el consumidor final (dado que el gasoil es clave para la distribución y el transporte), el impacto «se diluye». El presidente de la ARU también rememoró cómo en una anterior ocasión, cuando el crudo internacional disminuyó, la reducción no se reflejó íntegramente en el precio final del gasoil, sintiendo que el sector tuvo que «pagar» ese costo.

Considera que reducir el precio del combustible es una medida eficaz para respaldar la producción rural, ya que el beneficio es directo. Afirmó que al «amortiguar» las subas en espera de una baja inevitable, no se trata de un subsidio, sino de una «ayuda directa» al sector, ya que el valor se recuperaría posteriormente.

En otro orden de temas, Ferber reiteró su llamado a reubicar el subsidio al boleto de transporte público, argumentando que no debería seguir recayendo sobre los productores. Señaló el elevado costo del pasaje y la paradoja de que una «enorme» parte de la flota de ómnibus sea eléctrica, mientras aún existe un subsidio implícito al gasoil que, a su juicio, alguien debería «explicar». Al ser consultado sobre quién debería asumir este costo, sugirió que la creciente incorporación de vehículos eléctricos, con su «otra carga impositiva», podría ser una vía «evidente», aunque admitió carecer de los datos precisos para una propuesta detallada.

Finalmente, en cuanto a la situación hídrica, el presidente de la ARU informó que las lluvias han sido suficientes en el campo, si bien el subsuelo aún requiere más agua. No obstante, en algunas áreas productivas, el exceso de humedad superficial ya comienza a generar complicaciones.

Fuente: Enlace Original

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