UTU y ALUR reactivan pasantías estudiantiles en Bella Unión tras 18 años

Siete estudiantes de distintas orientaciones técnicas de la Universidad del Trabajo del Uruguay (UTU) se incorporarán como pasantes al Complejo Agroindustrial de Bella Unión, perteneciente a Alcoholes del Uruguay S.A. (ALUR). Esta iniciativa, fruto de un reciente acuerdo interinstitucional, marca el retorno de las pasantías de UTU en la planta después de 18 años.

El convenio fue oficializado el pasado lunes 20 de julio, en un acto celebrado en la Escuela Técnica 1 «Maestro Sergio González Olaizola». Este acuerdo permitirá la incorporación de alumnos de especialidades como mecánica, electricidad, gastronomía y agrario en el complejo, retomando una práctica que estuvo en pausa desde el año 2008.

En la ceremonia estuvieron presentes destacadas figuras de ambas organizaciones. Por parte de la UTU asistieron el Prof. Danny Silveira, director del Campus Regional Litoral Norte; la Prof. Cristina Mantuani, directora de la Escuela Técnica; y la Prof. Myriam Souza, inspectora regional. Representando a ALUR participaron el Ing. Federico Jamen, Gerente de Operaciones en Bella Unión, y el Ing. Marcelo Sadres, presidente de la compañía.

El Ing. Marcelo Sadres, presidente de ALUR, enfatizó que este convenio es parte de un objetivo fundacional de su gestión: «Nos propusimos desde el primer día que ALUR esté más cerca de la comunidad y que la comunidad esté más cerca de ALUR». Sadres compartió su experiencia personal, habiendo sido él mismo pasante en ALUR. «Cuando asumí este rol fui a visitar el laboratorio y me comentaban: ‘vos estuviste acá hace muchísimos años haciendo tu pasantía’. Poder ser hoy quienes abrimos nuevamente esas puertas me gratifica enormemente», comentó, destacando el significado de la reapertura de estas oportunidades.

Por su parte, la Prof. Cristina Mantuani de la UTU, resaltó la trascendencia del acuerdo para los alumnos y la institución. En sus palabras, «No solo están abriendo un espacio físico, están abriendo una ventana al futuro, están confiando en la educación pública técnica uruguaya y están invirtiendo en el capital más valioso que tiene Bella Unión: su juventud».

El Ing. Federico Jamen también hizo alusión a su etapa estudiantil, valorando la importancia de estas oportunidades. «Poder estar del otro lado y compartir con las personas que van a acceder a este programa me pone muy contento», manifestó, animando a los jóvenes: «sean bienvenidos, pregunten todo lo que tengan que preguntar».

El estudiante Axel Torres, en representación de sus compañeros, agradeció la valiosa oportunidad. «Esta pasantía representa mucho más que una experiencia de trabajo, nos comprometemos a aprovecharla con responsabilidad y respeto», declaró, resumiendo el sentir general del grupo.

Tras la firma del acuerdo, los jóvenes fueron presentados a las jefaturas y gerencias de las distintas áreas en la planta de ALUR. La actividad concluyó con un recorrido por las instalaciones industriales, acompañados por las autoridades de ambas entidades.

Con este convenio, ALUR subraya su compromiso con la capacitación profesional, el robustecimiento de sus lazos con la educación pública y la creación de oportunidades que impulsan el desarrollo de Bella Unión y de toda la región norte del Uruguay, según el comunicado oficial.

**Acerca del Complejo Agroindustrial de ALUR en Bella Unión**

Desde el año 2006, ALUR tomó las riendas de la gestión de la cadena de producción y procesamiento de caña de azúcar del Ingenio Azucarero, previamente a cargo de CALNU (Cooperativa de Productores). Desde entonces, la empresa ha impulsado una profunda modernización del perfil industrial del complejo, sumando nuevas capacidades productivas y energéticas, bajo un esquema de integración que vincula estrechamente la producción agrícola con la industrial.

La planta tiene una capacidad de molienda que oscila entre 3.500 y 4.000 toneladas diarias de caña de azúcar. Sus principales productos son azúcar refinado, bioetanol anhidro y energía eléctrica. ALUR opera bajo un modelo de economía circular, priorizando la optimización de recursos y el máximo aprovechamiento de la materia prima. Con el paso de los años, este complejo se ha establecido como un eje fundamental del desarrollo regional, fusionando producción, industria y creación de empleo en la zona norte del país. Durante la temporada de zafra, la cadena agroindustrial de la caña de azúcar emplea directamente a unas 2.700 personas, y se calcula que entre 10.000 y 12.000 habitantes de la región dependen directamente de esta actividad productiva.

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