Lo que pasa con el precio de los huevos en un país con más gallinas que gente

TITULO: Uruguay: El Misterio de los Huevos Baratos en un País de Gallinas Abundantes, ¿Hasta Cuándo?

Uruguay, una nación con una notable población avícola que, según estimaciones, supera a sus habitantes, ha experimentado una peculiar estabilidad en los precios internos de los huevos durante las últimas semanas. Este escenario, si bien es ventajoso para el bolsillo del consumidor, ha generado desafíos significativos para el sector productivo e industrial. Sin embargo, esta tregua económica en el costo del alimento básico podría estar cerca de su fin, con proyecciones de posibles aumentos en el corto plazo.

Para los consumidores, la coyuntura actual representa una oportunidad excepcional. El huevo se consolida como una fuente nutritiva y económica, destacándose por su inocuidad, sabor y versatilidad culinaria. En el mercado, un «maple» de 30 unidades de huevos de marca reconocida ha llegado a cotizar por debajo de los $200, un valor que fluctúa principalmente según el tamaño del producto y si son de cáscara blanca o colorada.

Es importante desmitificar la creencia popular de que los huevos colorados son inherentemente superiores o de producción casera. Expertos del sector, como Joaquín Fernández, presidente de la Asociación de Productores Avícolas Sur (APAS) y propietario de la compañía El Jefe, aclaran que ni el calibre ni el color de la cáscara inciden en la calidad nutricional del huevo. La elección de una u otra variedad responde más a mitos que a diferencias reales en su composición o valor.

Uruguay se posiciona como un país de «ovívoros» por excelencia, con un consumo per cápita que ronda las 320 a 330 unidades anuales, una cifra considerablemente superior al promedio latinoamericano y cercana a la recomendación diaria de un huevo por persona, aunque sobre esto último existan distintas visiones profesionales. Ante esta robusta demanda creciente en años recientes, la industria avícola ha respondido con una expansión significativa de su producción. Esto se logró optimizando el stock de gallinas ponedoras (prolongando su ciclo de vida útil antes del envío a faena), implementando mejoras genéticas en las aves y perfeccionando las prácticas de manejo en granjas, incluyendo alimentación y tecnología en los galpones.

No obstante, a pesar de la sólida oferta generada, el sector experimentó una inesperada retracción en la demanda a partir de mediados de mayo. Este desequilibrio entre una oferta abundante y una demanda disminuida propició el ajuste a la baja en los precios que se observa actualmente, beneficiando a los compradores, pero ejerciendo presión sobre la rentabilidad de los productores.

Con la llegada del final del invierno, se anticipa una disminución natural en el volumen de postura de las gallinas. Este cambio estacional podría contribuir a una re-regulación entre la oferta y la demanda, lo que a su vez sugiere una posible corrección al alza en los precios a corto plazo, quizás con un ligero incremento en la próxima semana.

Independientemente de las fluctuaciones de precios, la calidad del producto permanece inalterable. El sector avícola uruguayo subraya que, para equilibrar las finanzas, la estrategia se centra en la gestión del stock de animales en producción, y nunca en comprometer la calidad de la nutrición de las aves, lo que aseguraría un producto final consistente y seguro.

Lejos de considerar el alto consumo actual como un problema, la industria avícola uruguaya aspira a incrementarlo aún más. Existen planes para lanzar campañas que fomenten la incorporación del huevo no solo en almuerzos y cenas, sino de manera más prominente en desayunos y meriendas, replicando hábitos comunes en otras culturas.

Aunque el sector carece de un censo avícola actualizado –una herramienta que consideran fundamental para una mejor toma de decisiones–, estimaciones basadas en datos de proveedores (como plantas incubadoras) sugieren la presencia de entre 3.8 y 3.9 millones de gallinas ponedoras. Estas aves están distribuidas entre aproximadamente 130 productores, concentrados mayormente en la zona sur del país, con San Bautista, en Canelones, reconocida como la Capital Nacional de la Avicultura. Esta cifra de gallinas es superior a la población humana de Uruguay, que ronda los 3.5 millones de personas.

Fernández reitera que las diferencias en tamaño de los huevos se deben principalmente a la edad de la gallina. Las aves comienzan su ciclo de postura entre las 17 y 18 semanas de vida, y actualmente pueden mantener una producción eficiente por 100 a 110 semanas, un período significativamente más largo que las 70-75 semanas de antaño, gracias a avances genéticos y tecnológicos en las granjas. Sin embargo, el contenido nutricional y otros atributos esenciales no varían con el tamaño.

Respecto al color de la cáscara, la distinción entre huevos blancos y colorados es meramente genética: las gallinas de plumaje blanco ponen huevos blancos y las de plumaje colorado, huevos colorados. «Yo en mi casa consumo huevos blancos», comentó Fernández. «Todos los productores tenemos en las granjas gallinas blancas y coloradas que comen lo mismo y el huevo, por lo tanto, es igual lo ponga la gallina que lo ponga», enfatizó, descartando cualquier diferencia en calidad basada en el color. Cualquier sutil variación en color o textura entre granjas se atribuye a diferencias menores en la dieta específica.

El ciclo de postura de una gallina no es una producción constante de un huevo por día. Es un proceso biológico que sigue un patrón de ascenso, meseta y descenso. La ovulación es irregular, ocurriendo cada 20 o 28 horas, lo que significa que incluso en galpones con alta eficiencia (superando el 95% de postura diaria con 10.000 aves), nunca se alcanza la «perfección» de 10.000 huevos exactos cada día. «Es un ser vivo, ovula a las 20 horas o a las 28, es irregular», explicó Fernández.

En Uruguay, el huevo es un alimento altamente recomendado para personas de todas las edades, producido bajo estrictas normativas de seguridad, control y cuidado ambiental. La industria se enorgullece de ofrecer un producto inocuo y beneficioso para la salud. «El huevo, acá en Uruguay, es un producto muy seguro y recomendado para gente de todas las edades, es muy bueno comer huevos, además es un alimento que se produce en un ambiente sano, seguro, controlado, cuidado, somos muy amigables con el medio ambiente», afirmó el empresario.

Hace unos años, Uruguay enfrentó una severa crisis cuando una ola de calor sin precedentes, sumada a las secuelas de la pandemia, provocó la pérdida de cientos de miles de gallinas. Este evento inesperado impulsó al sector a realizar importantes inversiones. Hoy, aproximadamente el 70% de las granjas están equipadas con galpones automatizados que mantienen temperaturas estables entre 23 °C y 24 °C, garantizando el bienestar de las aves. “Ojalá no venga, pero si llega otra ola de calor extrema… estamos mucho mejor preparados”, aseguró Fernández.

Joaquín Fernández concluyó su intervención con una advertencia crucial para los consumidores: la importancia de adquirir huevos en el sector formal. La producción formal cumple con numerosas regulaciones departamentales y nacionales que garantizan un alimento seguro para el mercado, aunque esto implique costos que se reflejan en el precio. Por ello, desaconsejó la compra de huevos sin marca o de procedencia incierta, como los que se venden en la vía pública. «Sinceramente, no importa la marca, recomiendo que solo se compren huevos cuando esté claro qué hay una empresa responsable atrás, no olvidemos que es algo que vamos a comer», subrayó, instando a los consumidores a optar por supermercados, comercios habilitados y puestos formales para asegurar la trazabilidad y calidad del producto.

Fuente: Enlace Original

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